¿Cómo podía estar enamorada de alguien a quien no conozco realmente?
Atracción, esa sería la palabra correcta, me atraían sus ojos, su tierna mirada, su hermosa sonrisa ... y algunas otras cosas más que son parte de su físico. Y así, pasaba tiempo pensando en lo que alguna vez me dijo, las pocas veces que tuvimos oportunidad de conversar.
Ahora me doy cuenta que en realidad me enamoré de la persona a la que yo imaginaba, la que vivía en mis sueños, en mis pensamientos, que no era precisamente él.
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